Buenos Aires, 9 agosto (NA) – El proceso de apertura económica ya comenzó a tensionar a distintas ramas de la industria argentina, que enfrentan mayores niveles de competencia y deberán atravesar una etapa de transformación para adaptarse al nuevo escenario. El economista y exministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, advirtió que existe un “proceso de estrés dentro de lo que son algunas cadenas industriales” y señaló que varios sectores están expuestos a una reconversión productiva. Sica explicó que la industria atraviesa “un proceso si querés de reestructuración” y que muchos sectores “están expuestos a un proceso si querés de reconversión de transformación”, como consecuencia del cambio en las reglas de funcionamiento de la economía. En particular, señaló que se están observando actividades que comienzan a adaptarse “a estas nuevas señales de precios relativos que está dando la economía”, las cuales permiten identificar “en dónde están los sectores que hoy están generando renta”. En diálogo con Splendid AM 990, el economista ubicó entre las actividades más expuestas a aquellas que, durante las últimas décadas, estuvieron fuertemente condicionadas por los cambios en el nivel de protección de la economía. En ese grupo mencionó al calzado, las confecciones textiles y determinados segmentos de electrónica y línea blanca, sectores que ahora deben afrontar un escenario de mayor competencia. La transformación implica, además, un cambio en los motores de crecimiento de la economía. Para Sica, el nuevo esquema se dirige hacia un escenario “donde los motores de tracción están mucho más puestos en la inversión y en la exportación”, en contraste con una dinámica que durante años tuvo al consumo interno como uno de sus principales impulsores. En ese sentido, el exministro planteó que el proceso actual debe analizarse bajo parámetros diferentes a los del régimen anterior. “No tenemos que mirar la economía que está transicionando con los ojos del régimen anterior”, sostuvo, al remarcar que las condiciones para la toma de decisiones empresariales cambiaron. Uno de los puntos sobre los que hizo foco fue el rol del tipo de cambio en las decisiones de inversión. Sica consideró que “para una empresa el tipo de cambio es una variable de segundo orden”, debido a que el escenario de riesgo y rentabilidad que enfrentan las compañías es diferente al de años anteriores. “El riesgo cambió”, afirmó, y recordó que en el esquema anterior “más del 50 o 60% de la ganancia era financiera”. Bajo las nuevas condiciones, la rentabilidad de los proyectos productivos comienza a depender en mayor medida de factores vinculados con la competitividad, la productividad y la capacidad de insertarse en mercados externos. El escenario también alcanza la relación comercial con Brasil. Frente a los cruces políticos entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, Sica relativizó el impacto que esas diferencias podrían tener sobre el intercambio bilateral. “En el corto plazo, nada”, respondió al ser consultado sobre posibles consecuencias comerciales. La Agencia Noticias Argentinas pudo saber que el exfuncionario recordó que “en los últimos 30 años las relaciones presidenciales siempre han sido conflictivas”, pero destacó que las estructuras técnicas de ambos países continúan funcionando más allá de las diferencias políticas. En ese sentido, sostuvo que “el comercio fluye porque Argentina eliminó todas las restricciones”. Para Sica, el proceso de transformación de la economía también debe observarse en función de las oportunidades que presentan sectores como la energía, la minería y los alimentos, áreas que cuentan con posibilidades de expansión a partir de la demanda internacional. El nuevo escenario, sin embargo, plantea una transición compleja para las ramas industriales que deben adaptarse a las nuevas condiciones. El “estrés” que atraviesan algunas cadenas productivas forma parte, según el análisis del economista, de un proceso más amplio de reestructuración en el que las empresas deberán definir nuevas estrategias para competir, invertir y sostener su actividad. En definitiva, la transformación supone un cambio en la estructura productiva argentina, con sectores que deberán reconvertirse mientras otros aparecen como potenciales motores de crecimiento. Para Sica, se trata de un proceso que busca “transparentar la realidad de la economía argentina” después de décadas de distorsiones y que obliga a la industria a adaptarse a las nuevas señales que surgen de la apertura y la competencia. Agencia NA
Fuente: Agencia Noticias Argentinas

