A menos de dos semanas para las elecciones municipales en la capital del Chaco, los candidatos más visibles para gobernar Resistencia son cuatro, con distinto grado de conocimiento, nivel de imagen positiva y posibilidades reales de suceder a Jorge Milton Capitanich.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales Jacinto Sampayo, el radical Leandro Zdero, el actual Presidente del Concejo Gustavo Martínez y el secretario de Obras Públicas de Coqui, Diego Arévalo.
Fiel a sus ya conocidos desatinos en las mediciones, el encuestador Andrés Rabossi presentó su última encuesta a pocas horas de las Elecciones Generales del domingo, que fueron reflejadas por distintos medios donde le atribuye una apabullante ventaja al candidato de CER Para Todos Gustavo Martínez por 46,70 % , seguido por Leandro Zdero con el 29,25%, Diego Arévalo con el 7,73% y Jacinto Sampayo con el 5,33%.
Rabossi carga en las alforjas de Gustavo Martínez todo el caudal del Frente Chaqueño y despoja a Diego Arévalo de toda posibilidad sin tener en cuenta la principal variable de elección. Jorge Capitanich quien, si decide ingresar firmemente a la disputa, moverá el barómetro electoral.
Coqui busca gobernabilidad
El Gobernador electo se bancó en los últimos cuatro años –según el mismo lo refiere en audios que se filtraron en tiempos electorales- el permanente forreo del gobierno de Domingo Peppo y de su columna vertebral en Resistencia, Gustavo Martínez.
Siente que Gustavito, al frente del Concejo Municipal, le planteó un municipio paralelo oxigenado logística y económicamente por el Gobierno Provincial, y se encuentra ante la posibilidad de que ahora se convierta en su piedra en el zapato desde Italia 150.
Incluso colaboradores cercanos a Capitanich, comentan que “Coqui prefiere a cualquiera menos Gustavo en Resistencia.”
El líder del Frente Chaqueño demostró además que pudo superar la interna que le plantearon el Gustavismo y el Peppismo en las PASO hacia el Congreso, recorriendo cada pueblo sin más herramientas que las presentaciones de su libro y un megáfono en las plazas. El carisma de Coqui, mató el costosísimo marketing de sus adversarios.
Es por ello que, más allá de abultadas encuestas y millonarias campañas electorales con jingles, festivales y actividades deportivas y culturales donde lo institucional y lo político caminan de la mano, más allá del discurso de amplitud partidaria por la foto con dirigentes de pocos votos, será Capitanich quien defina los destinos de Resistencia a partir del 10 de diciembre.
El candidato de Coqui
Si el actual intendente decide ponerse la campaña al hombro y pegar a Diego Arévalo a su figura, -más allá de los afiches-, y replica a cada minuto que el joven contador es el Candidato de Capitanich y el legítimo continuador de su gestión de más de 750 cuadras de asfalto, el amplio universo peronista, más los ciudadanos que ven con buenos ojos su gestión comunal, colocarán en el sobre la boleta de Frente Chaqueño.
Es una ecuación simple pero queda muy poco tiempo y Capitanich no deberá descansar un minuto. Deberá hacer carne la propuesta.
El efecto Bacileff Ivanoff
Si en cambio fuera prescindente de la campaña, o tibio puede suceder como en 2011 cuando alzó la mano de Gustavito una semana antes de las elecciones contra una consolidada Aída Ayala, y no le sumó más votos que el núcleo duro peronista del 38 por ciento.
Esto provocaría el mismo efecto que Bacileff Ivanoff en la provincial del 13 de octubre: Arévalo cosecharía votos sólo en el macrocentro donde radica su poco grado de conocimiento real y por lo tanto restaría votos a Leandro Zdero, garantizando una cómoda victoria de Gustavo Martínez.
Zdero espera la fricción para adelantarse
Confiado en sostener el voto del centro y los barrios tradicionales, y consciente de lo dificultoso que es ingresar en las amplias barriadas de la zona sur, con un cordón de asentamientos donde el justicialismo se mueve con mayor comodidad, el Zorro viene trabajando una estrategia de varios años de contacto personal con los vecinos aunque sabe que no es suficiente.
Por ello espera que la división de votos entre Gustavito y Dieguito lo catapulte al sillón de avenida Italia como ya intentó en 2015.

