Buenos Aires, 27 agosto (NA) – Boca recibió una durísima noticia este miércoles, luego de que se confirmara la fractura del peroné derecho del mediocampista ofensivo Tomás Aranda, que con solo 19 años es una pieza clave en el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena. La lesión de Aranda no solo toma por sorpresa al cuerpo técnico, sino que preocupa a todo el entorno del club: tanto dirigentes como hinchas. El oriundo de Ciudadela podría perderse lo que resta de la temporada, con Boca teniendo la recta final por delante y peleando en tres frentes distintos: Copa Sudamericana, Copa Argentina y Torneo Clausura. De esta manera, la Agencia Noticias Argentinas se puso en contacto con el deportólogo de la UBA Néstor Debbag (MN: 51.320) para que amplíe la información y el conocimiento sobre este tipo de lesión en un futbolista profesional. LA ENTREVISTA COMPLETA A NÉSTOR DEBBAG – Agencia NA: ¿Cómo es la lesión de fractura del peroné? – Néstor Debbag: Por la información que pude obtener presenta una fractura del peroné, que sería el hueso de la cara externa del tobillo, acompañada por una lesión en la membrana ligamentaria interósea que une la tibia con el peroné. Justamente, este ligamento actúa como puente de sostén que le brinda estabilidad a la articulación del tobillo. – ¿Cuáles son los tratamientos posibles? – Hay dos tipos de tratamientos previstos para esta situación según la gravedad de la fractura. El primero es el conservador, que consta de inmovilizar el tobillo con una bota Walker o yeso solo si la fractura es mínima o sin desplazamiento. En el caso de que sea de una gravedad mucho mayor, se recurre a la intervención quirúrgica. En la misma se coloca una placa o plaqueta sostenida con tornillos para una reparación ligamentaria; la cirugía es la opción habitual en deportistas profesionales porque acorta los plazos de consolidación, además de asegurar estabilidad estructural. – ¿Cuánto tiempo conlleva la recuperación de esta lesión? – Todo depende de la gravedad, pero el tiempo estimado para que el jugador vuelva a competir y a poder ponerse a punto es de no menos de 3 meses como mínimo. Esto no significa que no camine en ese lapso: al mes y medio o 2 meses podrá pisar con normalidad y caminar, pero el ritmo que exige un jugador profesional requiere por lo menos 90 días entre cirugía, rehabilitación y puesta a punto. – ¿Cómo es el periodo de evolución en el tratamiento? – En la primera y segunda semana tendrá que evitar apoyar el pie; tendrá que mantener reposo y usar muletas con la bota ortopédica. Aun así podrá y debe mantener el entrenamiento físico del tren superior, los isquiotibiales y, sobre todo, de los cuádriceps, que suelen perder masa en poco tiempo. Al tercer o quinto día deberá empezar con kinesiología y fisioterapia; posteriormente, el uso progresivo de la bota, apoyo del pie gradualmente, hidroterapia – natación/caminata sobre agua – y luego ejercicio en gimnasio; por último, trabajo de campo. – ¿Puede quedar algún tipo de secuela postoperatoria? – Es improbable. Puede haber secuelas como en toda cirugía, pero sabiendo el tipo de cirujanos y equipos médicos especializados en medicina deportiva con los que trabaja un club como Boca, el margen de éxito ronda el 99,9%, lo que permite una restitución completa de la articulación. – ¿Qué importancia se le da al aspecto psicológico del jugador en este proceso? – Es un pilar fundamental. Cada deportista asimila los tiempos de inactividad de manera diferente; por ello, la contención psicológica desde el inicio es clave para manejar la frustración, la ansiedad y mantener la motivación durante toda la etapa de rehabilitación. Agencia NA
Fuente: Agencia Noticias Argentinas

