Buenos Aires, 8 septiembre (NA) — Mediante un artículo escrito, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) habló sobre la morosidad en las familias y afirmó que se debió a un proceso de expansión del crédito en el país, el cual “trae desafíos”. La palabra oficial surgió a través de Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director del BCRA. El funcionario publicó un artículo titulado “Hacia una sociedad de propietarios”, en donde realizó un recorrido por el comportamiento del crédito al sector privado a lo largo de la historia reciente. Curutchet inició explicando que la Argentina venía de un período en el que el crédito al sector privado estaba restringido. “Los argentinos nos acostumbramos a convivir con una anomalía que, por repetida, terminó pareciendo normal: una economía prácticamente sin crédito”. El director del Central sostuvo que acceder a una vivienda o financiar una inversión “se convirtió en un privilegio reservado”, donde el Estado imponía una premisa de tasas bajas al sistema financiero; y, además, se convivía con la expectativa de licuación del crédito, donde los altos niveles de inflación reducían el valor real de las cuotas. “Para el común de los argentinos regía una regla mucho más primitiva: ahorrar primero y comprar después. En una economía inflacionaria y con una moneda que perdía sistemáticamente su valor, ese ‘después’ podía no llegar nunca”, escribió el funcionario. En ese sentido, afirmó que la estabilidad macroeconómica y el equilibrio de las cuentas públicas impulsado por el Gobierno ayudaron a otorgar una mayor expansión del crédito y llevarlos a niveles de 9,2% del PIB en julio en pesos y 12,5% si se suman los préstamos en moneda extranjera. Sin embargo, reconoció que todavía ese porcentaje sigue siendo bajo comparado con países de la región: según el Banco Mundial, en 2024 el crédito al sector privado medido sobre PIB equivalía al 40% en Perú, 76% en Brasil y 104% en Chile. En materia hipotecaria también se encuentra en niveles rezagados, superando apenas el 1% del PIB, contra alrededor del 27% en Chile y 50% en los Estados Unidos. “¿Cómo llegamos hasta aquí? La respuesta está principalmente en el déficit fiscal crónico. Durante muchos años, y muy especialmente bajo el modelo kirchnerista, el Estado funcionó como una gigantesca aspiradora de los recursos disponibles. El déficit debía financiarse mediante emisión monetaria, endeudamiento del Tesoro o, directa o indirectamente, recursos del Banco Central y del sistema financiero”. Curutchet señaló que los bancos preferían prestar al Estado y no al sector privado, comportamiento que se conoce como “crowding out”, donde el sector público desplaza al privado del mercado de crédito. “El escaso ahorro de los argentinos terminaba financiando al Estado en lugar de viviendas, máquinas, comercios y empresas”. A partir de 2024, con la reaparición del crédito y hasta el primer semestre del corriente año, cerca de 65.000 familias accedieron a un crédito hipotecario. El funcionario destacó la reciente medida que implementó el Gobierno en base a los fondos de la ANSES para financiar créditos hipotecarios. “Detrás de cada crédito hay argentinos que sueñan: serán 20.000 familias más que transformarán ingresos futuros en patrimonio presente. Y esto es sólo el comienzo”. “Hay una idea más profunda detrás de todo esto: construir una sociedad de propietarios. La vivienda propia es, en buena parte del mundo, la principal forma de acumulación patrimonial de la clase media. Una familia que paga durante veinte años una hipoteca no sólo resuelve dónde vivir: acumula capital y termina siendo propietaria de un activo que puede conservar, vender, alquilar o transmitir a sus hijos”, explicó. Sin embargo, afirmó que la expansión del crédito “trae desafíos” y señaló que uno de los principales es el nivel de mora, donde los bancos, empresas y familias “deberán reaprender a administrar el riesgo”. “Habrá mora y errores al prestar y endeudarse. Será necesario mejorar la evaluación crediticia y evitar el sobreendeudamiento. El crecimiento del crédito requiere prudencia, profesionalismo y buena regulación”, argumentó. “La Argentina recién comienza ese camino y los niveles de crédito siguen siendo extraordinariamente bajos. Pero la rueda comenzó a moverse. Si preservamos la estabilidad, cada vuelta puede darle velocidad a la siguiente: más ahorro, más crédito, más inversión, más capital, mayor productividad y mejores salarios reales. En algunos años, quizá confirmemos que uno de los cambios más importantes de este ciclo no haya sido derrotar la inflación o equilibrar las cuentas públicas, sino que miles de argentinos volvieran a entrar a un banco, pidieran un préstamo a veinte años y pudieran imaginar que, trabajando y pagando sus cuotas, algún día esa casa sería suya”, cerró. Agencia NA
Fuente: Agencia Noticias Argentinas

