Tras la media sanción de la ley Bases en la Cámara de Diputados, el proyecto pasa al Senado pero tendrá un tiempo acotado de apenas dos semanas para aprobarla y cumplir los plazos fijados por el presidente Javier Milei de celebrar el Pacto de Mayo, el 25 de ese mes en Córdoba. Para ello, el Gobierno -que solo cuenta con 7 legisladores de La Libertad Avanza (LLA)– apuesta a gobernadores peronistas y otros de fuerzas provinciales para lograr la aprobación.
Los números en la Cámara alta son muy ajustados: el kirchnerismo tiene 33 votos y con solo 4 aliados más (37) se puede rechazar el proyecto. Por este motivo, es que el Gobierno pone la mira en los gobernadores, que ya acompañaron en Diputados y tienen mayor influencia en la Cámara baja, para la aprobación de la ley Bases.
En ese sentido, la clave está en la fractura del kirchnerismo y el ministro del Interior lo tiene claro. En ese sentido, ya consiguió -hace varios meses- el apoyo de los gobernadores de Tucumán Osvaldo Jado y de Catamarca Raúl Jalil, que son denominados «dialoguistas». Ahora va también por el santiagueño Gerardo Zamora.
Estos tres mandatarios provinciales tienen nueve bancas, tres cada uno. Sin embargo, no manejan todas las bancas: Jalil solo maneja dos de las tres, ya que no tiene influencia sobre Lucía Corpacci; Jaldo por su parte no cuenta con el apoyo de su antecesor Juan Manzur, pero sí con el de Beatriz Ávila y Sandra Mendoza; y el santiagueño Zamora tiene tres escaños que responden en su totalidad a él, pero en la reunión con el ministro del Interior, Guillermo Francos, no hizo promesas.

