Buenos Aires, 26 junio (NA) — Se cumplen 15 años del día más doloroso en la historia de River, aquel 26 de junio de 2011 en el que el club de Núñez empató 1 a 1 ante Belgrano de Córdoba en el Monumental y descendió por primera vez a la Primera B Nacional. La tarde quedó grabada como una de las páginas más impactantes del fútbol argentino: River llegaba golpeado tras perder 2 a 0 en Córdoba en el partido de ida de la Promoción y necesitaba ganar por dos goles para sostenerse en Primera División. El equipo dirigido por Juan José López arrancó con ilusión gracias al gol de Mariano Pavone, que abrió el marcador en el primer tiempo y encendió la esperanza de una remontada histórica ante un Monumental colmado y atravesado por la tensión. Sin embargo, en el complemento llegó el golpe definitivo: Guillermo Farré marcó el empate para Belgrano y dejó a River obligado a convertir dos goles más para evitar el descenso El dramatismo aumentó cuando Pavone tuvo en sus pies la chance de volver a poner en partido al Millonario, pero Juan Carlos Olave le contuvo un penal que terminó transformándose en una de las imágenes más recordadas de aquella jornada. El 1-1 final decretó el descenso de River, que perdió la Promoción con un global de 3-1 y sufrió por primera vez en su historia la caída a la segunda categoría del fútbol argentino. La escena posterior fue caótica y dolorosa, con incidentes dentro y fuera del estadio, hinchas invadiendo sectores del campo de juego y una sensación de derrumbe deportivo, institucional y emocional. Aquel descenso fue la consecuencia de años de malas decisiones dirigenciales, planteles irregulares, campañas flojas y una crisis institucional que alcanzó su punto más bajo bajo la presidencia de Daniel Passarella. River, uno de los clubes más grandes del continente, debió jugar la temporada 2011/2012 en la B Nacional, una situación impensada para su historia y para millones de hinchas. El proceso de reconstrucción comenzó con Matías Almeyda como entrenador y referente emocional, junto a futbolistas como Fernando Cavenaghi, Alejandro Domínguez y David Trezeguet, quienes fueron protagonistas del regreso. El ascenso se concretó el 23 de junio de 2012, con el triunfo 2-0 ante Almirante Brown y los dos goles de Trezeguet, en una jornada que cerró un año de angustia, presión y obligación permanente. Con el paso del tiempo, aquel golpe terminó siendo leído también como el inicio de una transformación profunda. River se ordenó institucionalmente, volvió a competir en la elite y, pocos años después, inició una de las etapas más exitosas de su historia bajo la conducción de Marcelo Gallardo. Desde 2014, el Millonario conquistó títulos internacionales, recuperó prestigio continental y alcanzó el punto más alto con la Copa Libertadores 2018, ganada nada menos que ante Boca en Madrid. A 15 años del descenso, la fecha sigue siendo una cicatriz imborrable para River, pero también un recordatorio del camino que el club recorrió desde su peor momento hasta una reconstrucción deportiva histórica. El 26 de junio de 2011 permanece como una herida profunda en la memoria riverplatense: el día en que tocó fondo, perdió la categoría y comenzó, sin saberlo, el proceso que años después lo devolvería a la cima de América. Agencia NA.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas

