Buenos Aires, 1 julio (NA) — Pareciera ser que el dólar encontró su nuevo piso. Al cierre de junio, avanzó 5% y cerró con el valor más elevado desde hace siete meses. Muy por encima de la inflación esperada para junio, la cual estiman que sea de 2% o inferior, el tipo de cambio se despertó y mostró que el inicio del segundo semestre ya llegó. En el primero se mantuvo estable, sin anotar sobresaltos y promediando en los $1.400. Pero, dada una batería de factores que impactan de lleno en su cotización, el dólar tomó impulso y escaló un 5% mensual. CAUSAS Este aumento no es un hecho aislado, sino que tiene un trasfondo previsible y acorde a la época del año. En principio, la liquidación de divisas. El agro viene de un período en el que exportó más de US$18.000 millones durante el primer cuatrimestre. De ahí en adelante, el ingreso de dólares comenzó a “desinflarse”, acortando el flujo por parte de uno de los grandes generadores de divisas. El otro tiene que ver con las empresas. Similar al agro, si las compañías no colocan más deuda en el mercado para financiarse, la cantidad de dólares que ingresan al circuito es menor. El consumo en el exterior, marcado por la disputa del Mundial 2026, también mete presión al dólar. Esto se suma a la mayor demanda que reclamaron los usuarios, aunque fue menor. De acuerdo con los últimos datos del Banco Central (BCRA), las personas humanas compraron US$1.804 millones en mayo, 20% menos contra abril. La demanda se contrajo, aunque al dólar le afectó igual. El cobro del medio aguinaldo apareció como otro de los factores que influenciaron a la divisa, dado que lo posicionaron en ese segmento y demandaron una mayor oferta. No hay que olvidarse del shock externo ocasionado por el conflicto en Medio Oriente. Con un petróleo que superó los US$100 por barril, como llegó a anotarse en los primeros días de la guerra, las exportaciones aportaron un mayor ingreso de dólares; ahora, con un crudo que roza los US$74 por barril, la película se ve de otra manera: podrá haber récord de ventas al exterior, pero la recaudación es inferior. CONSECUENCIAS Estas son, entre otras, algunas de las razones por las que se explica el incremento del dólar. Ahora bien, al momento de observar los resultados, la principal conclusión es que esta suba llegó para quedarse. Incluso podría decirse que hay un nuevo piso para la moneda estadounidense. Solamente en junio, entre los distintos segmentos las subas fueron variando alrededor del 4% y 6%. “Como suele ocurrir en los cierres de mes, el volumen operado en el MLC (Mercado Libre de Cambios) aumentó de forma significativa: fue de US$643 millones, el mayor en las últimas 24 ruedas. Así, a falta de un solo día para terminar junio, el dólar oficial acumula una suba de 5,2% en el mes, aunque todavía se ubica, cómodamente, a una distancia de 21,9% de la banda superior”, precisó el informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI). El Banco Central tuvo que moderarse. En la práctica, una mayor intervención de la autoridad monetaria presiona sobre la cotización del dólar, dado que inyecta pesos en la economía que pueden quedar sin ser absorbidos y generar una presión inflacionaria. Las compras de junio cerraron, finalmente, en US$1.418 millones, casi la mitad de lo que se había adquirido en mayo. Las intervenciones en el MLC fueron de muy poco volumen. Ayer, por ejemplo, compró US$47 millones y el último viernes US$25 millones. Poco y nada comparado con el resto de los meses. Por eso, no sería descabellado coincidir en que a partir de hoy se vea una nueva ola por la que surfee el dólar. “Es probable que se mantenga algo más alto. No sé si es tan lineal ni tan en el corto plazo, pero marca una tendencia”, dijo Camilo Tiscornia, economista y director de la consultora C&T, ante esta agencia. Agencia NA
Fuente: Agencia Noticias Argentinas

