Victor Hugo Ramírez es médico de guardia del hospital «Emilio Rodríguez» de Quitilipi, con 24 años de experiencia en la salud pública y las penurias de cientos de trabajadores de la salud que deben arreglárselas con lo que tienen o derivar a nosocomios de mayor complejidad. En este caso, Quitilipi no cuenta, de acuerdo a su relato, con obstetra ni tocoginecólogo y, después de las 20 horas tampoco radiólogo. Por ello, hasta un parto debe ser derivado a Presidencia Roque Sáenz Peña.
La burocracia de la Red Sanitaria y las respuestas del hospital «4 de Junio» lo colmaron y lo expresó en su cuenta de facebook con una publicación a la que tituló «mensaje, no tan corto, de franca decepción»:
Hace más de 24 años trabajo en Salud Pública, lo aclaro para dejar constancia de que llevo la camiseta bien puesta, y me siento orgulloso de ello.
Quienes me acompañan en mi labor, saben, al igual que yo, que en los hospitales las cosas no son sencillas, un día de guardia cualquiera puede transformarse en una pesadilla en un abrir y cerrar de ojos, más aún cuando uno trata de hacer lo mejor que puede por los pacientes, con lo poco que tiene, y a veces casi con nada.
El día de ayer tomé la guardia a las 20 hs, con un montón de gente esperando ser atendida, siempre hay mucha gente, la demanda es cada vez mayor, y entre esa gente una mujer embarazada, de término, en trabajo de parto y con bolsa rota, a quien tuve que atender, como médico de guardia, examinar y posteriormente derivar al hospital 4 de junio. Aclaro que la derivo porque no tengo tocoginecólogo ni obstetra que puedan atender a la embarazada mientras yo siguiera atendiendo al resto de las personas que esperaban atención médica en la guardia.
Para realizar dicha derivación primeramente solicité autorización a la «Red Sanitaria», un grupo de personas, médicos, que desde Resistencia coordinan el traslado de los pacientes vía telefónica o mediante un grupo de WhatsApp, ellos me autorizaron a mandar a mi paciente embarazada al 4 de junio, y aproveché para derivar también a una paciente con una fractura de muñeca derecha, ya que tampoco cuenta el hospital con un traumatólogo de guardia, y luego de las 20 hs tampoco tenemos servicio de radiología, hasta el día siguiente a las 8 hs, antes se contaba con guardias de radiología, se llamaba a las radiólogas y ellas venían a cualquier hora a realizar una radiografía, hoy ya no, el presupuesto no alcanza, dicen.
Continúo, acto seguido a autorizarme la derivación de la embarazada, la «Red Sanitaria» me «sugiere» que no mande más pacientes embarazadas a Sáenz Peña porque el servicio está colapsado, en criollo me quisieron decir que me arregle como pueda pero que trate de no derivar más al 4 de Junio, aclarándome, a modo de consuelo, que no soy el único que está sólo luchando sólo contra todo, que toda la provincia, todos los médicos, en todos lados, están pasando por la misma situación, según la forma de ver de la Red Sanitaria todos estamos igual de jodidos, imagínense la motivación que eso a uno le genera, si quienes coordinan y tienen que dar la solución desde el lugar que ocupan, no hacen más que desmoralizarte, que podemos esperar quienes estamos en la trinchera, el ánimo por el piso.
Tras salir mi ambulancia hacia un centro de mayor complejidad, automáticamente me quedo sin ninguna ambulancia para cualquier otro tipo de emergencia que pudiera surgir, no porque falten ambulancias sino porque no hay choferes, a partir de las 21 sólo hay un chofer, uno y nada más que uno, no queda otra más que fruncir y rezar para que no pase nada en el pueblo hasta que la ambulancia y su único chofer vuelvan.
Pero como ya les dije, una guardia en un hospital de baja complejidad puede transformarse en una pesadilla en un abrir y cerrar de ojos, y lamentablemente así fue, a las 22,40 hs ingresa una embarazada, de 30 semanas de gestación, en trabajo de parto, con 5 cm de dilatación, para que entiendan es poco más de 7 meses de embarazo, bebé que al nacer necesitará si o si asistencia neonatológica e incubadora, para culminar adecuadamente su desarrollo, motivo por el cuál me pongo otra vez en contacto con la Red Sanitaria para solicitar la derivación a un centro de mayor complejidad para esta otra embarazada, y por supuesto también una ambulancia para el traslado, puesto que mi ambulancia, con el único chofer, había salido con la derivación anterior, es entonces que desde la Red me piden que mantenga la calma, que verían de qué forma solucionar la situación, minutos después me piden que pida nomás a mi chofer que deje a la otra paciente y vuelva a Quitilipi porque no pudieron conseguir otra ambulancia, llamo por teléfono a mi chofer y éste me dice que está a 30 km de Villa Ángela más o menos, cosa que la Red Sanitaria desconocía, algo por demás extraño y desprolijo, siendo que la misma Red autorizó a mi único chofer viajar hacia ese destino, pero ellos, desconocían ésta situación, como si hicieran las cosas sin prestarles mucha atención.
Es entonces que vuelvo a pedirles por favor que me consigan una ambulancia para derivar a la gestante de 7 meses, y me informan que ya habían solucionado el tema, y que a la brevedad una ambulancia de Sáenz Peña llegaría a Quitilipi para así trasladar a mi paciente; transcurrido más de una hora vuelvo a insistirles ya que había pasado mucho tiempo y no aparecía ninguna ambulancia, y desde la Red Sanitaria se ofenden conmigo por mi insistencia en tratar de derivar lo antes posible a mi paciente, diciéndome que les falté el respeto y otras incoherencias, a tal punto se ofenden que me expulsan del grupo de WhatsApp de la Red Sanitaria, cosa sin importancia para mi, ya que, a pesar de ellos, conseguí que me envíen una ambulancia, que llegó más de una hora después, pero llegó gracias a mi insistencia.
Todavía estoy tratando de entender en qué momento, según dicen, fui irrespetuoso con ellos, quizás fue mi insistencia en tratar de brindarle una mejor atención a mi paciente embarazada lo que los ofendió, quizás mi insistencia en que me consigan a la brevedad una ambulancia, no lo sé, quizás nunca lo sepa, no es algo que me preocupe ni me quite el sueño tampoco, me importan más los pacientes de mi hospital que las supuestas «ofensas» que ellos, detrás de un escritorio, o en un grupo de WhatsApp puedan malinterpretar. Estoy tranquilo conmigo mismo y con mi accionar.
Sólo quería compartir la decepción que me provoca, el hecho de que quienes deben brindarnos soluciones, coordinando y ayudando, tengan éste destrato con profesionales, como yo, que estamos en la guardia haciendo de todo, sólos, con muy poco, con casi nada. Compartirlo para que todos sepan lo mal que estamos trabajando, compartirlo porque no es un hecho aislado, cosas como esta pasan a diario, y ocultarlas no hará que desaparezcan, todo lo contrario, sacarlas a la luz y que la ciudadanía se entere puede hacer que las cosas mejoren, y tengo la esperanza de que así sea.
Como siempre les pido, CUÍDENSE. Ahora más que nunca, como ustedes pueden ver no estamos bien. Hacemos lo que podemos, con muy poco, pero a veces eso no es suficiente. Dios nos proteja a Todos. Gracias.

