Buenos Aires, 13 agosto (NA) — El Tribunal de Disciplina dio a conocer las sanciones de los jugadores expulsados en la cuarta fecha del Torneo Clausura, en el boletín oficial donde entre ellas está la del arquero de San Lorenzo, Orlando Gill, en el clásico contra Huracán. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el organismo dictaminó que el arquero paraguayo obtenga una sanción de suspensión provisionalmente con autorización a formular su defensa de manera escrita donde puede explicar la razón de la situación del cabezazo hacia Lucas Blondel. Gill, en conjunto con la comisión directiva del «Ciclón», tendrá un plazo de tres días a partir de recibir la notificación de la sanción recurrida, para exponer y enviar el descargo exponiendo los motivos del futbolista, aunque la decisión final del Tribunal será definitiva. De esta manera, la medida provisional mantiene una vigencia máxima de 90 días, pero la duración podrá ser reducida de la sanción disciplinaria definitiva, esto significa que según el veredicto final del organismo, estos días contemplados serán restados del mismo. Aunque el presidente del Tribunal de Disciplina podrá extender la vigencia de una medida provisional por otros 90 días como máximo, si lo cree necesario. El incidente ocurrió cuando iban 11 minutos de la segunda mitad del partido. El delantero Jordy Caicedo recibió un pase sobre el costado derecho del área y cruzó un derechazo alto excelente, con la cuota de sorpresa necesaria para superar al arquero Orlando Gill. Fue en el festejo de su gran gol cuando comenzaron los problemas. El ecuatoriano de 28 años decidió enfrentar los insultos de los hinchas de San Lorenzo: saltó los carteles de publicidad y se llevó las manos a las orejas, de frente a la cabecera local. Aunque el gesto duró pocos segundos, fue observado por los jugadores y rápidamente se le fueron al humo. Mientras caían objetos desde la tribuna, Caicedo intentó volver al campo de juego pero fue frenado por sus rivales, entre empujones y recriminaciones. Entre los gestos de reprobación se encontró un empujón del paraguayo Gill, que fue amonestado por el árbitro Darío Herrera, aunque su reacción no terminó ahí: al ser objetado por el defensor Lucas Blondel, el guardameta le pegó un duro cabezazo en la frente, que lo hizo ver la tarjeta roja a instancias del VAR. Agencia NA
Fuente: Agencia Noticias Argentinas

