Las denuncias por ejercicio ilegal de la kinesiología aumentaron un 60% en los últimos años y desde el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia (CoKIBA) alertaron sobre los riesgos de este fenómeno y recordaron el reciente fallecimiento de una mujer que padecía osteoporosis y era atendida por un kinesiólogo trucho.
La paciente a la que se hace referencia la entidad, que interviene en el caso con asesoramiento jurídico, vivía en Garín, en el partido bonaerense de Escobar, y había pedido a su obra social un tratamiento kinesiológico para superar una dolencia en su espalda.
“Pero fue atendida por un ‘pseudoprofesional’ y terminó con fracturas de 3 vértebras que agravaron su estado de salud.”, reveló la entidad en un comunicado.
La paciente finalmente murió luego de tres meses de “tortura y sufrimiento” a raíz de un tratamiento equivocado, según contaron sus familiares. Al parecer, el falso kinesiólogo no advirtió que la víctima padecía de una osteoporosis medicamentosa, a partir de un EPOC avanzado, y continuó con las sesiones de “masajes” sin prevención que derivaron en el rompimiento óseo.
La osteoporosis es un enfermedad que afecta a los huesos debido a la descalsificación y algunos hábitos nocivos como el consumo excesivo de tabaco, alcohol y cafeína.
Según admitió la hija de la víctima en una presentación ante CoKIBA, “cometimos el error de confiar y no exigir el título habilitante. Siempre trabajó en negro. Y no hizo una interconsulta, no hizo caso a los fuertes dolores que mi madre manifestaba en cada sesión de masajes y tampoco hizo una evaluación general de su estado durante los meses que atendió a nuestra madre”.
“Para el CoKIBA lo ocurrido en Escobar fue un caso testigo muy doloroso, porque si bien la paciente tenía otra enfermedad de base, la falta de profesionalidad de una persona irresponsable que ejerce ilegalmente la kinesiología le provocó un padecimiento prolongado y agravó su estado de salud hasta la muerte”, explicó Rafael Mancera, de la Comisión de Control del Ejercicio Profesional de la entidad.
De acuerdo a las actuaciones que realizó la comisión, la asistente que atendió a la víctima y le provocó varias fracturas en la columna vertebral, “siempre se presentó como kinesióloga especializada” aún cuando no mostró acreditación. Además, CoKIBA constató que “nunca hizo aportes a colegios profesionales, carecía de matrícula y se pudo comprobar que trabajó dos años en una empresa de salud privada que ofrecía rehabilitaciones”.
La entidad alertó que la actuación de falsos profesionales no cesa y que en el último trimestre se registraron otras 25 denuncias referidas a personas que ejercen ilegalmente la actividad que fueron remitidas al Ministerio de Salud bonaerense.
Campaña en casi todo el país
También la Asociación de Kinesiología de Cañuelas (AKC) difundió un comunicado en el que advierten a la población de los riesgos de recurrir a pseudoprofesionales o personas sin habilitación profesional.
La Asociación de Kinesiología de Cañuelas (AKC) se suma a la campaña que el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia De Buenos Aires (COKIBA) lleva a cabo hace años respecto al ejercicio ilegal. Pretende entonces poner en conocimiento a la población de posibles casos de intrusismo y sus consecuencias.
El kinesiólogo es un profesional universitario (formación mínima de 5 años) licenciado, reconocido por el Ministerio de Educación y de Salud, siendo éste último quien otorga la matrícula habilitante para el ejercicio de su profesión en el territorio argentino mientras que COKIBA hace lo suyo en la provincia. Su actuación está regulada por la ley 10392. Además debe estar inscripto en el Registro Nacional de Prestadores, poseer seguro de mala praxis, su situación fiscal regularizada ante la AFIP y consultorio habilitado.
Forma parte del equipo de salud público y privado. Son muchas las áreas en las que tiene incumbencia, neurología, traumatología, vestibular, cuidados intensivos, reeducación postural, estimulación temprana y psicomotricidad, cardiología, neumonología, post-quirúrgicos gerontología, linfología, reumatología, deportología, etc.
Hace tiempo que dichos ámbitos han sido “invadidos” por pseudoprofesionales (masajistas, estimuladores tempranos, esteticistas, profesores de educación física y auxiliares de kinesiología).
Ninguno de ellos cuenta con los conocimientos necesarios para llevar adelante un tratamiento en personas con patologías diagnosticadas por lo que, con actitud engañosa, ponen en riesgo la salud de la población, además de cometer un delito penado por el artículo Nro. 247 del Código Penal Argentino que especifica que será reprimido con prisión de quince días a un año el que ejerciere actos propios de una profesión para la que se requiere una habilitación especial, sin poseer el título o la autorización correspondiente.
Sepa la población que los antes mencionados pseudoprofesionales no están reconocidos ni avalados por las entidades correspondientes para realizar tratamiento alguno, por el contrario deben ser denunciados y que tienen el derecho de exigir a la cobertura médica que le brinde la atención por un profesional habilitado.

